martes, 28 de febrero de 2017

LIBRE


Irene:
Las cosas me están yendo bastante bien y yo sé que en cuanto nos veamos estarás muy contenta por mí. Pero aún y así, tengo miedo. El miedo, ya no es paralizante ni tan siquiera demasiado estresante, pero es palpable. Yo lo noto. Ante cualquier cambio, él siempre esta ahí. Como un aviso de un móvil, como una alarma. Siempre me avisa, siempre me hace dudar. Las dudas las llevo bien, me estoy haciendo a la idea de ellas. Siempre me llevan de un lado al otro, radicalizando mi existencia. Un día digo sí, al otro día digo no. El miedo me provoca eso. Pero el miedo, de eso que tanto hemos hablado, ya no me habla tan alto. Ya no me guía. Sólo lo escucho.
Me estoy dejando guiar y hay una frase tuya, de esas que me repites tanto y que siempre escucho omnipresentemente: "¿Dónde esta escrito lo que debemos elegir?" Y cuando la escucho, grito mentalmente, "Irene tenía razón, en ningún sitio, sólo en el libro de los prejuicios." Y entonces posteriormente, todo fluye. No he vuelto a elegir nada Irene. Todo ha fluido, es increíble. 
Las dificultades que estoy teniendo fluyen y me resultan inspiradoras, no obstaculizantes. Sé que he de aprender muchísimo pero me noto fuerte y sincera, creo que el genio de la lampara, (de aquel del que te hablé), ya no desea ser libre; lo es completamente.


Y, en mi libertad me refugio y me expreso la gran parte del tiempo.







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